12 diciembre, 2018

[Documental de Jaime Pinos]. Por David Bustos

Recientemente publicado por Alquimia Ediciones, Documental prosigue en la senda estética que caracteriza la producción literaria de Jaime Pinos (Santiago, 1970), introduciendo materiales de archivo y otros elementos que van desde retazos de crónica periodística hasta la inclusión de fotografías. Sobre estos énfasis y las nuevas estrategias poéticas de Pinos, lee el siguiente artículo escrito por el poeta David Bustos (Santiago, 1972).

Documental de Jaime Pinos

En el caso de Documental de Jaime Pinos, por decirlo en términos generales, prima la mirada directa de la realidad. Pero nadie que lea este libro, y que haya leído los anteriores del autor, podría pensar que estamos en presencia de un libro totalmente ajeno a los modos de producción con los que venía trabajando. Lo que sí puede ser distinto es que en este libro se dinamiza una poética que se nutre formalmente de los dispositivos de las vanguardias. Y cuando pienso en poética, estoy pensando en un conjunto de ideas estéticas que se ponen en juego en una praxis del lenguaje. Aunque no quiero dejar de lado otro elemento diferenciador de este libro, la presencia de lo autobiográfico y lo cotidiano, que no son fantasmas, como en libros anteriores, sino que hay énfasis en dejar claro que se escribe también desde lo más íntimo, como el diálogo del padre con su hija: “Su hija le pregunta por qué es poeta / Porque me gustan las palabras responde”.
Volvamos a los elementos formales de Documental, se trata de un libro sin número de páginas, sin puntuación, con distintos tamaños de letras, letras blancas en fondo negro, listado de nombres a modo de muro y registro fotográfico.
Desde la tapa Documental se nos ofrece como objeto. Un código de barras sobre un hexágono laberíntico de otro color nos sitúa en el encierro. Qué signo más evidente que un código de barra para representar la cárcel del mercado. Cualquiera diría que el libre mercado no tiene nada de carcelario, sino que todo lo contrario, es liberal y dinámico. Pero para entender esa falsa paradoja debemos leer el libro, y entender cómo se llevó a cabo ese constructo económico, entender el costo y el peso de la historia que lo compromete.
Es justo nombrar, ahora que hablamos de los elementos formales y visuales de Documental, el interesante trabajo de arte de Nicolás Sagredo en este libro y en otros, que en ningún caso son maquillajes o ropajes del libro, sino que todo lo contrario, muchas veces constituyen el carácter del libro mismo.
En Documental de Pinos, se aprecia un conjunto de marcas. Manifestaciones que generan el sello escritural del autor. Al principio se nos muestra una mirada apocalíptica: “Ha visto toda su vida en el mundo del fin del mundo” hasta “No desviar la vista / Pase lo que pase / Sostener la mirada”.
Ambos poemas situados en los extremos del libro (al principio y final), entregan coordenadas de un debate moral donde se juega: la verdad y la mentira. Por ejemplo, “mantenerse a distancia / del poder del dinero / de la vanidad de la cobardía”. La poesía de Pinos o su po-ética, más bien, pone como principios: la comprensión, la exigencia, la generosidad, la valentía y la honestidad.
Podemos pensar que Documental tiene como característica plasmar principios éticos y morales por medio de principios estéticos que se ligan a una mirada política y de memoria. Por decirlo de cierta forma el ánima del libro respira ese aire.
Pero también detectamos inquietudes y búsquedas, ligadas a la crónica periodística, el found footage, en este caso literario, reutilizando fragmentos factuales o de hechos, para disponerlos dentro de un texto.
El poema que refiere a los Hawker Hunter, por ejemplo, donde se describe minuciosamente el día 11 de septiembre de 1973, cuando Mario López Tobar, jefe del Grupo 7 de la FACh, que tiene como chapa “Libra”, comanda el ataque a La Moneda. Un poema ligado a la materialidad de la máquina, en este caso, el avión, por lo que se infiere tiene un aire futurista. Es un poema que ingresa de otra manera al relato histórico y que parece inconcluso, cortado en su final. Pero si se mira con detenimiento el gesto del corte final del poema “levantará la nariz del avión / reducirá la potencia al mínimo / para economizar combustible”, como lectores quedamos pensando acerca de esta idea de “economizar combustible”, no como un hecho casual o vanal, sino más bien como algo simbólico. El poema podría haber terminado con el bombardeo, o con la visualización del objetivo a bombardear. Hay una decisión violenta en la finalización de este poema, que no es precisamente la que todos esperamos y a la que tantos relatos se han referido. En este “economizar combustible” el poema se abre a otra interpretación que puede estar ligada al nuevo orden económico que se hace con violencia y sangre. Qué más factual que lo económico, aunque sea del avión en este caso para dejar escapar un significado. Hablo de un poema en el que por intermedio del plano detalle y la minucia, accedemos a todo lo demás. Un poema metonímico que invita a una reflexión, a leer la historia desde los márgenes.

Apuntes sobre la fotografía como relato del libro

La primera fotografía es del cometa Elenin (la fotografía confronta el poema). En términos de cámara y capturas, el libro parte en las estrellas, haciendo una lectura que se dirige al cielo. Poema y fotografía entran en diálogo con el libro ¡Arre! Halley ¡Arre!, un breve poemario de Elvira Hernández publicado en 1986. Los cometas Halley y Elenin responden a periodos de aparición distintos, pero los dos cargan la superstición farandulera apocalíptica de la que tanto Hernández como Pinos (en 1986 y 2011, respectivamente) se hacen cargo a su manera; aquella carga que Voltaire también testimonió en un poema a Émilie du Châtelet: “Cometas que uno teme igual / que al trueno”.

La segunda foto es de personas sentadas en un banco de una plaza, frente a la cámara. Una de ellas está leyendo El Mercurio. En sus titulares se lee: “La junta militar controla el país” y, más abajo, a la derecha, otro titular: “Murió Allende”. Imagen que nos hace recordar a Carlos Droguett en 1971 cuando decía: “Leo El Mercurio para informarme. No sobre la realidad, obviamente”, pero en este caso lo que importa es la fecha y el archivo que dialoga desde el montaje con el libro.

En la tercera fotografía dos hombres caminan por el desierto. La foto se encuadra en un fino marco blanco sobre una página negra. Personas de aspecto campesino, que dan la sensación de desolación y abandono. Los dos hombres tienen un sombrero y parecen de origen humilde, el de la izquierda sostiene un bulto y un saco.

La cuarta foto es de Jorge Muller. Un plano detalle que registra parte de su rostro. Los ojos, las cejas y parte de la frente. Una foto cortada. Se hace hincapié en la mirada del camarógrafo de La batalla de Chile, detenido junto a Carmen Bueno, quien fue también su esposa, el 29 de noviembre de 1974 y desaparecidos posteriormente.

La quinta foto es del propio autor, Jaime Pinos, vestido de escolar en un desfile del colegio. Señala el papel autobiográfico del libro en su montaje.

En la sexta foto un prisionero desnudo bajando las escaleras, escoltado por un par de hombres.

La séptima fotografía son tres fotografías. Se trata de un plano secuencia en el que aparecen en pleno vuelo los aviones que bombardearon La Moneda y que, según dice el poema que lo encara, pertenece a Pedro Chaskel.

En la octava fotografía, según el poema que la precede, aparecen objetos encontrados en el departamento donde fue detenido el matrimonio Elizondo Rekas y el fotógrafo Juan Bosco Canales: “Sobre el mantel / una botella una taza de té / unos lentes una caja de fósforos / un ejemplar de la revista / PHOTOGRAFY”. Aparte del guiño a la revista misma y el género del registro, se produce una situación de extrañeza; como dice el poema, “la memoria es asunto de tiempo y materiales”.

Y la última foto es de un niño con un volatín y una pelota.

Todas estas fotos mencionadas, obviamente, no son de autoría de Pinos, ni tampoco responden a un trabajo en conjunto con sus fotógrafos. Son imágenes de archivo retocadas, intervenidas, que son reutilizadas con la intención de que el libro tenga una puesta en escena.
Las fotografías en general están anudadas al relato del libro, en ocasiones el texto podrías ser una voz en off del registro fotográfico. Microhistorias que conforman un tejido de memoria. Y si uno hiciera el ejercicio de tomar solamente las fotos obviando los textos, podría entender en parte el relato del libro, sus aspectos técnicos y de composición que son evidenciados en las fotografías. El pensamiento de las imágenes como diría Didi- Huberman, es el espacio fotografiado que se convierte en un rostro del tiempo.
Documental de Jaime Pinos es un libro-ensayo, que experimenta con ideas de composición y montaje ligadas a las artes visuales, desestabilizando las nociones fijas, más bien decimonónicas, de la poesía (convengamos que al menos desde la década de 1970 en adelante, este tipo de libros ha venido apareciendo en Chile). Documental se abre hacia el registro de memoria (memoria política y autobiográfica), con la preocupación de mostrar la caja de herramientas del autor: una poética compositiva de comprensión y trabajo en el lenguaje. Un punto de vista que Pinos hace suyo para poder “escribir las palabras del desastre / con el lenguaje sobrio y sereno del testigo”.

David Bustos (Santiago, 1972). Escritor y guionista. Como guionista ha participado en teleseries y series de televisión. Formó para del comité editorial de Ediciones del Temple, donde dirigió la colección Amarcord. Coeditó, junto a Guido Arroyo, Horroroso Chile, ensayos sobre las tensiones políticas en la obra de Enrique Lihn (Alquimia Ediciones, 2013).
Es autor de los libros de poesía: Nadie lee del otro lado (2001), Zen para peatones (2004), Peces de colores (2006), Ejercicios de enlace (2007), Jardines imaginarios (2010), Hebras viudas (2011), Dos cubos de azúcar (2014) y Arial 12 (2018). Publicó el disco de poesía sonora Todo empieza por casa (2014).
El año 2007 recibió el Premio Municipal de Literatura de Santiago en la categoría poesía.
Actualmente es columnista de El Desconcierto y vive en Algarrobo.


Lee
Fuente de las imágenes

No hay comentarios.: