26 junio, 2019

[Troyano: las imágenes que nos persiguen]. Por Juan Ignacio Colil

Juan Ignacio Colil, autor de libros como Al compás de la rueda y Tsunami, entre otros, presenta su lectura de Troyano, novela del escritor maltés Alex Vella Gera (1973), publicada en Chile por Libros de mentira a comienzos de 2019.

Troyano: las imágenes que nos persiguen

De Malta nunca supe mucho. Solo que era un país isla en medio del mediterráneo. De chico siempre me pregunté que tenía que ver aquella Malta con nuestra malta. La que se escuchaba en los trenes: ¡Malta, Bilz y Pilsen! y suponía que la segunda se producía en la primera y de ahí venía su nombre como sucedía con Pilsen. También estaba como antecedente El halcón maltés. Pienso en eso al tomar la novela Troyano del autor maltés Alex Vella, publicada por la editorial Libros de Mentira este 2019, y no deja de ser extraño que un autor maltés se publique en Chile.
Troyano trata acerca de un hombre ya viejo, quien en su juventud, durante los años setenta, escribió una novela (El canto de las sirenas) que parecía augurar una sólida carrera literaria. El protagonista nunca más volvió a publicar, aunque sí se mantuvo con interés por la escritura. Las vicisitudes de la vida le hacen dar un giro y la culpa lo perseguirá permanentemente. El joven autor busca su redención o algo parecido y de esta forma se acerca a la Iglesia y se convierte en un férreo defensor de los más tradicionales derechos y valores del cristianismo, rechazando abiertamente las tendencias liberales. En la novela ya es un hombre mayor que mira hacia atrás sus años de escritor, pero sobre todo mira aquel momento de quiebre en su vida.
El autor, de nombre Ganni Muscat, se enfrenta a sus amigos, a su familia, al mundo que lo rodea, pero también a su pasado, que está siempre rondando sobre él, y uno como lector se comienza a preguntar qué fue eso tan grave que hizo. Creo que ahí depende del lector, de sus valores e imaginación, lo que pueda elucubrar acerca del porqué de aquel vuelco existencial. Porque sabemos que a Ganni algo lo marcó. Eso es seguro.
El protagonista oculta un pasaje de su historia y como dice un personaje de la novela: “Puedes huir de los hechos toda la vida, pero allí se quedan, girando a tu alrededor, sollozando de hambre, esperando a que reconozcas su presencia y les des de comer.” (89). Pienso que más que el hecho mismo que lo lleva a tomar una determinada actitud, es su propia reacción, sus miedos, los que lo van cercando y lo van consumiendo lentamente. Quizás de ahí viene el título: Troyano. En la misma novela se dan las pistas, por una parte, hace mención a la guerra de Troya y a los acontecimientos conocidos por todos y al mismo Lacoonte que pareciera ser un antecedente de la moral “incorruptible” de Muscat y, por otra parte, Troyano hace mención al virus cibernético que se contagia a través de otro archivo, tal como el caballo de Troya traía a los soldados griegos en su vientre. Desde esta última perspectiva el título nos sugiere el contagio con este “troyano” que va minando la moral del protagonista.
La novela está construida con capítulos breves que van saltando en el tiempo y también en quién los protagoniza. La novela tiene personajes bien definidos y cada uno tiene su propio peso en la historia y su voz en la novela: Inés, la esposa de Ganni, Miguel, el hijo, el amigo Lippu y un gato. Un gato relevante que es muy simbólico. Esta estructura le da dinamismo a la obra, que se lee con interés, porque además de plantear un conflicto personal, también es una representación de la sociedad maltesa que yo encuentro que, en parte, se parece bastante a la que vivimos nosotros, con sus conflictos entre los neoconservadores y los aires más liberales. En eso una novela de un país tan lejano y desconocido parece mucho más cercana y logra entenderse claramente. ¿Será la globalización? En ella hay referencias a la literatura y a los escritores, a lo que los mueve, a sus desafíos y también a sus pequeñas miserias.
La novela escrita por el protagonista, El canto de las sirenas, siempre está presente como una sombra, uno quisiera darle un vistazo. Troyano también permite pasear por esa isla y ahora en tiempos del internet, uno termina tecleando imágenes de Malta e imaginando una conversación con Ganni Muscat por las calles de La Valeta, pero sobre todo, la novela nos habla acerca de nosotros mismos, de la culpa, de la confianza y de la perdida de ella.


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