24 abril, 2017

[Bajar el volumen]. Por Gonzalo Geraldo

He aquí una escritura inconclusa, “contra” la continuidad, que vuelve, de manera reiterada, como todo diario, como todo ejercicio de escritura (de la vida o el presente), a preguntarse por las formas, las maneras de comenzar a escribir y vivir.
A la usanza de las modas contemporáneas, la identidad del yo (leído, escrito o tachado) es indiscernible. No obstante, ciertas figuras y fantasmas, ciertas imágenes parecen sobreponerse a tales condiciones de verosimilitud, la escritura de "Bajar el volumen" es una escritura del "paciente", de quien espera sentado en su escritorio o en el banco de una plaza, de quien descansa o convalece acostado sobre su cama, despierto o soñando ("El sueño de un hombre que está cansado, un cuerpo pesado, un lenguaje devastado”).
"Bajar el volumen", diario en proceso (de vida, de lectura) de Gonzalo Geraldo (Santiago, Chile, 1989), se escribe contra la continuidad que ni el tiempo (la datación de cada entrada del diario) parece asegurar.

Bajar el volumen

Martes 1 de marzo 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se escribe una vida? La primera ficción de este dietario, su contrato con la experiencia, su contrato con los acontecimientos. Y su primer recuerdo, un afásico cogiendo la palabra, un niño anciano que afectado susurra: yo soy escrito.

Miércoles 2 de marzo 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se lee una vida? Su primera imagen, los gestos de un cuerpo trastornado filmados en cámara lenta: una cabeza erguida que lee, una cabeza inclinada que escribe, una cabeza gacha que dicta su incontenible hemorragia.

Miércoles 16 de marzo 

Días y días sin salir de casa, como un convaleciente fascinado con la idea de recuperar la confianza, y que deja de escuchar a la hora de las vísperas un confuso juramento: ¡sentar cabeza en la realidad!

Lunes 21 de marzo 

“Escribir como un correctivo. Escribir para seguir leyendo.” (Fabio Morábito)


Domingo 27 de marzo

“Parece que usted está triste”. Aquella animada sentencia en el parque me separó de las reiteradas circunferencias que ejecutaba Helena, y de improviso, me vi en la tarea de actuar como muchas veces, con indiferencia, sutil tirria, al cuerpo, al niño que me voceaba. “Solo estoy cansado” –respondí–. El sueño de un hombre que está cansado, un cuerpo pesado, un lenguaje devastado.

Viernes 8 de abril

Un contrito Roland Barthes en el Colegio de Francia arrulla y hace su sortilegio la prima sentencia de En busca del tiempo perdido: “Muchas veces he estado acostándome temprano”. Idéntico ejercicio procuraba ensayar tras breve insomnio, y de improviso, azorado recordé el poema de un escritor cuyos libros el polvo de mi biblioteca mantiene vivos.

Enrique Lihn:
no sé que mierda
estoy haciendo aquí
ni yo.

Lunes 2 de mayo 

“Por un pensamiento vigoroso yo daría cualquier mujer, casi cualquiera. Hay menos pensamientos que mujeres” (Bertolt Brecht).

Martes 17 de mayo 

Una tarde sometida a los ejercicios espirituales de cebar mate no ha tenido más virtud que transportarme a las fantasías del hastío, arrellanado en mi escritorio, encendiendo el fuego de la cocina o absorto en el parque mirando mi destino: un desempleado a maltraer, un jubilado crónico.

Viernes 3 de junio 

“Emancipémonos de los imposibles, de todo lo que buscamos y creemos, a veces, que no hay y, peor aún, que no puede haber” (Macedonio Fernández).

Sábado 9 de julio 

“Perdido en el bosque de los objetos, olvidaría la selva de los hombres” (Manuel Mujica Laínez).

Lunes 1 de agosto 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se lee una vida? ¿Cómo se registra la declinación de una vida? Solo basta con tomar dos imágenes exactas y coincidentes del cinematógrafo. Un brazo cogido por otro, no cualquier brazo, sino la marcha precisa y metódica de un ciego que pensaba ir solo de compras al supermercado, zumo de naranja, avena, leche de nueces. Y ese mismo brazo que no es cualquier brazo, sino la fatigada búsqueda de un vagabundo por los contenedores de basura de un centro comercial y, de repente, la alegría de los huesos de pollo y del aceite de las papas.

*
“Controlar la precisión, ser yo mismo un instrumento de precisión” (Robert Bresson).

Martes 1 de noviembre 

De un viaje a ninguna parte, no hay tiempo más que para evocar largas listas de cuentas pendientes. “Yo he sido menos que Ulises”. De una ocurrencia tan viva, tan alegre, solo perviven las metáforas del retorno, la irresistible idea de un recomienzo donde se burlan incansablemente sus pruebas.

Jueves 3 de noviembre 

Presto un hombre harto de sí anota delicadamente sus insignificancias y penurias como si de esas vidas paralelas campeara una biografía, un deslinde o una llanura sostenidos por la rutina y la ensoñación.

*
“Trabajar de sereno, escribir de noche solo en una fábrica vacía” (Ricardo Piglia).

Miércoles 9 de noviembre 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se lee una vida? ¿Cómo se registra el presente? En el espacio mismo, lugar señalado por un infiel que encuentra sosiego en los pasajes, los contratiempos, la fuga de los días, en el mismo instante que se abre debajo del instante: “Todo está en su lugar”.

*
Silvio Mattoni:
¿Debería
dejar pasar los días sin pensamiento
ni relato ni un mínimo registro?

Jueves 24 de noviembre 

Las transparentes aguas del Renaico, las pequeñas lanchas a orillas de Auchac, las aves que sobrevuelan el horizonte de Lelbun son las últimas cartas donde la inocencia y la felicidad, palabras prohibidas en mi diccionario, me recuerdan el trauma del paraíso: las historias de un pescador, las fantasías de mis amigos, la sonrisa de una mujer.

Miércoles 7 de diciembre 

El desesperado piensa odio, se acuesta con odio, sueña y despierta con odio, toma notas en su diario con odio: “Me rajé. Estoy roto, fisurado, despedazado”.

Viernes 9 de diciembre 

Buscaba explicaciones como un sonámbulo a la angustia, viscosa, nauseabunda, que le guillotinaba la garganta y decíase entonces: “¿Qué es lo que hago con mi vida?”. Quizá esta pregunta iluminara los orígenes de su tristeza sin contenido, sus deseos de ser un linyera que vive en una isla en medio de la nada.

Martes 20 de diciembre 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se escribe una vida? ¿Cómo se escribe la novela de una vida? El miedo renueva sus votos, son los días contraídos y alucinantes, las noches blancas y vacías, y aturdido me dedico a copiar poemas donde el tiempo no existe, donde el tiempo es una serie de números, donde el tiempo promete alimañas al corazón.

Jueves 5 de enero 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se borra una vida? ¿Cómo se tacha una vida? Si yo fuera otro, si fuera una sombra de hombre, un hombre liso que ahuyenta sus “malos pensamientos”. Si yo fuera otro, si fuera un hombre sombra que no tiene nada, o casi nada, que agregar.

*
“Ninguna movilidad externa, ya que la movilidad (la tormenta) está en nuestro escaso tiempo personal” (C.M.).

Jueves 19 de enero 

“El derecho a la fatiga forma parte de lo nuevo: las cosas nuevas nacen de la lasitud - del hartazgo” (R.B.).

*
No puedo escribir.

Domingo 22 de enero 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se escribe una vida? ¿Cómo se escribe el presente en un diario? La experiencia renueva sus votos, las noches de insomnio hacen revivir astillas, esquirlas del tiempo, tiempo recobrado que se pierde por segunda vez, tiempo recobrado que ya no volverá.

Jueves 26 de enero 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se lee una vida? ¿Cómo se registra la historia del llanto? Un niño solo con su perro, un anciano solo con su caña de pescar, dos soledades tímidas, dos vidas solas que se abrazan a la orilla de un río. Una fotografía no cuaja, una fotografía no asimila, una fotografía no dice cómo dos soledades tímidas a la orilla de un río, dos vidas solas, se abrazan.

*
“Las emociones me seguirán emocionando, pero ya no me atormentarán” (R.B.).

Sábado 28 de enero 

Comienzas a reír. Te imito y vacilo, te imito y vacilo una respuesta, sin comprender. “Lo único definitivo es el sufrimiento”, dices con seriedad.

Martes 31 de enero 

Ilusiones perdidas: “Esa suerte de tristeza, de pereza, de indiferencia, incapacidad de amar, desinversión, usura, tedio y duelo”.

Viernes 24 de febrero 

El poema como una isla (trabajo de ascesis, elipsis, ausencia de grasa). El amor como una isla (trabajo de ascesis, elipsis, ausencia de grasa).

*
Dejar de escribir. Abstinencia y evasión. Dejar de escribir. Abstinencia y evasión.

Jueves 2 de marzo 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se escribe una vida? ¿Cómo se desea el tiempo liso en un diario? Hay un momento feliz de la deriva que es imposible expresar o comprender, si no es, quizás, mediante un parte médico, una ficha clínica de ese estado; sin “nada que hacer”, sin “cosas por hacer”, sin obstáculos ni agresiones: las imágenes ya no dañan.

Jueves 30 de marzo 

Fantasmas de mi existencia
- El insomnio: leer y ya no ser el mismo.
- La retirada: coger una chalupa e internarse en una isla desierta del Paraná.
- El hastío: los bares y las siestas, ser un viejo choto.
- ¿La felicidad? (¿el amor?): perderse y aburrirse.

*
Estética de mi existencia: “cosas separadas y diferentes haciendo falso contacto”.

Domingo 2 de abril 

¿Cómo comienza una vida? ¿Cómo se lee una vida? ¿Cómo se narra el verosímil patético? Una historia sin amor, una historia sin narración, una historia donde las imágenes ya no me dañen.

Gonzalo Geraldo Peláez (Santiago de Chile, 1989). Editor de Marginalia Ediciones. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile.



Fuente de las fotografías: Colecciones digitales de la Biblioteca Pública de Nueva York.

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