26 marzo, 2014

[Mapa, ciudad y poesía: apuntes sobre Satansonatas de Gisela Frick]. Por Eduardo Serrano Velásquez

El siguiente texto, escrito por Eduardo Serrano Velásquez, fue leído en ocasión del lanzamiento de Satansonatas (La Polla Literaria, 2013) de Gisela Frick, en el marco de la "Segunda Muestra de Editoriales Independientes" realizada en Isla Negra durante el mes de febrero de 2014.

Mapa, ciudad y poesía: apuntes sobre Satansonatas de Gisela Frick

Leo un libro de poemas como si leyera el plano o la cartografía de una ciudad mental. Calles, plazas, subterráneos, cementerios que recorro o pateo con los ojos mientras leo. Imágenes que van agolpándose en el plano movedizo de una determinada experiencia. Leer es de alguna manera un ejercicio análogo al de caminar. Cada poema va trazando puntos para una ruta de viaje más o menos específica. Hay recorridos lineales, hay otros en espiral, hay desplazamientos subterráneos y otros que definitivamente te extravían. Por lo mismo las formas de recorrer o leer una ciudad-libro son variadas. Entonces caminar deja de ser un ejercicio pacífico, lo mismo que la lectura. Deja de ser eso para convertirse en algo más peligroso. El plano contiene una imagen completa del territorio, pero uno como lector actualiza el orden, la forma y la violencia de esos recorridos.
Sin embargo ese urbanismo mental y corporal no viene aislado. Esa disposición particular de los objetos en el espacio responde a cierta constitución psicológica. Porque la forma de toda ciudad o país está determinada por un sin número de arreglos y convenciones históricas. Y se hace casi necesario pensar en esto ahora que leo Satansonatas de Gisela Frick (Ediciones Polla Literaria, diciembre 2013). No solo porque es el plano de un territorio lo que se recorre o patea con los ojos cuando se lee, sino también por la constitución política de un país que pende sobre el cuerpo. Transitar por sus calles silbando sus tonadas sarcásticas y violentas con la proyección de Chile inyectada en las retinas. La voz poética entonces recorre y construye esa cartografía a escala pero volcándose contra ella:
Hojas de cálculo milimetradas
ayúdenme a salir de esta ciudad, de este cuerpo, de este país
pero sobre todo
de este país enjuto y colonizado
que me escupe y me golpea a cada paso
mientras divago en la abstracta vida de peoneta.
A la par de esta analogía entre leer y caminar, en Satansonatas surge otra de carácter más tangible, otra que se da entre cuerpo y territorio. El cuerpo es un escenario de inscripción permanente, un lugar de destrucción y conflicto, un sitio eriazo donde se graba y se construye. Hendiduras, golpes, roturas se ciernen sobre lo ancho de su superficie. Y así como la forma de una ciudad surge fundamentalmente por acuerdos económicos y políticos, el cuerpo y la memoria de un transeúnte se forjan de acuerdo a la misma violencia. El plano del territorio es su marca de nacimiento, es el tatuaje que lleva en la piel desde siempre. Para referirse al cuerpo y su construcción Foucault escribió lo siguiente: “Lugar de disociación del yo… volumen en perpetuo derrumbamiento. La genealogía, como el análisis de la procedencia, se encuentra por tanto en la articulación del cuerpo y de la historia. Debe mostrar al cuerpo impregnado de historia, y a la historia como destructor del cuerpo” (Foucault, 1992). Y me parece que esto es precisamente lo que sucede en Satansonatas. El mapa, la historia, el relato y el entorno rompen y recomponen la forma del cuerpo:
Hombres que lo cercenan todo
hombres, siempre hombres arrancándose y arrancando
dientes y raíces
incluso la suya propia
hombres cercenando genitales
hombres sodomizando hombres por fuerza
hombres sodomizando niños por fuerza
hombres sodomizando mujeres por fuerza
los dientes quieren apretarse
el charco de sangre crece
bajo las plantas
de los pies.
Para completar esta constitución entre mapa, ciudad y cuerpo, aparece otro factor que voy a marcar como "Situacionista". Un elemento fundamental que tiene que ver con el alcance de su campo de acción. La construcción de la ciudad obedece a una serie de convenciones y arbitrariedades históricas. Eso está claro. Su forma puede ser una u otra dependiendo de la alegoría que los planificadores tengan en mente. El plano de la ciudad necesariamente está ligado a las condiciones políticas de ésta. Por ende en las condiciones de la vida actual es común que se sustituyen las relaciones sociales por imágenes representadas. Las relaciones de los bienes y servicios encubren las relaciones entre la gente. La vida está mediada y colonizada por imágenes. Por esa misma razón un recorrido aleatorio en la ciudad tiene la capacidad de permutar ese plano legítimo que nos valida como ciudadanos, por otro injertado por el propio transeúnte:
La fealdad del pueblo
del capitalismo
bello mestizaje
afeado por objetos
y marcas transnacionales
hijo, cómete la galleta
tómate el jugo, te dije
juega con el celular mierda
te dije cállate mierda
sobregiro
músculos
cabellos teñidos
da igual”.
Leer un libro de poemas como si fuera el plano de una ciudad mental o corporal entonces permite fijar de alguna manera las coordenadas para los efectos una determinada poética. Una poética que actúa del mismo modo que un mapa urbano, pero que tuerce esas mismas rutas de tránsito o movimiento oficiales. Eso le da la oportunidad de instalar nuevos puntos de observación y de escribir aquello que se observa. Porque la cartografía y la poesía tienen similitudes evidentes y concede la manera de cuestionar y reagenciar ese simulacro que sustenta los alambres del mapa.

Eduardo Serrano Velásquez. Licenciado en Literatura de la UDP y estudiante de Magister  en Literatura Latinoamericana de la USACH. Ha participado en diversos congresos de literatura, nacionales e internacionales (entre ellos JALLA-e 2010 y 2011). Obtuvo la primera mención honrosa en el concurso de poesía “Stella Corvalán”  el 2010 con el poemario “Transeúnte”. Fue director y editor de la revista impresa y online “Deriva” literatura y urbanismo. Durante los próximos meses sale publicado su primer libro de poemas “Mapa de guerra” por Editorial Das Kapital. Actualmente trabaja como Profesor de Lenguaje y Comunicación


Bibliografía
Foucault, Michel (1992). "Nietzsche, la genealogía, la historia". Microfísica del poder. Madrid: La Piqueta. 3ª edic.

3 comentarios:

Felipe Marin dijo...

Grande , profe sos un crack

Elias Vivanco dijo...

grande profe serrano un ejemplo a seguir saludos

Elias Vivanco dijo...

sos un crack accion poetica