13 junio, 2013

[Una mirada a “Un muerto equivocado” de Matías Rivas]. Por Eduardo Farías Ascencio

Un muerto equivocado es un libro del poeta y Director de Publicaciones de la Universidad Diego Portales, Matías Rivas; y fue publicado por Ediciones Tácitas en Santiago de Chile, el año 2011. Eduardo Farías Ascencio, Licenciado en Letras (PUC) y Magíster en Edición (UDP) nos escribe, a continuación, sus impresiones.

Una mirada crítica a “Un muerto equivocado” de Matías Rivas

Un muerto equivocado (Ediciones Tácitas, 2011) es el último poemario de Matías Rivas. El horizonte de expectativas que abre su título se dispara a muchos lugares y escrituras, pienso en Enrique Lihn con Diario de muerte, en Floridor Peréz con Tristura, en Oscar Hahn con Arte de morir, en Armando Uribe y Rafael Rubio. Mas, este libro nada tiene que ver con aquello, su título sólo corresponde al primer poema.
Matías Rivas construye un poemario breve e intenso. Son 22 poemas en total y en cada uno de ellos hay un hablante lírico particular, en cada poema encontramos una historia distinta, con sus peculiaridades. Un muerto equivocado es un mapa de discursos y personajes. La cotidianidad del habla ingresa a través de la diferencia de modos, de tonos, de énfasis lingüísticos.
Este libro está dividido en dos partes. Temáticamente, en la primera parte ―Beautiful Agony―, los discursos de los hablantes están relacionados con el deseo, con el sexo, con el odio, con el resentimiento, con la indiferencia. El poema La Carne muestra claramente el discurso de una señora vieja, amante de los jóvenes, que habla con su empleada. Esta señora asume su status (de)velado donde la prostitución define la relación de la hablante con el sexo:

“Está usted excepcionalmente ordinaria esta noche
¿Será porque viene un invitado a cenar?
Agarre los cubiertos y póngalos en la mesa
[…]
Me da asco el suave sonido de la seda en estos trances
Donde el dolor le da paso al placer por gracia de la carne
[…]
Quién sabe qué lumpen me mandarán
[…]
¿Recuerdas cuando enviaron a un moreno que nos encerró y escupió
Y se fue a mi pieza a masturbarse mirando dibujos animados?
[…]
Ya, no pensemos más en aquel triste episodio que va a llegar mi mocetón
Y quiero estar preparada y dispuesta
[…]
Ahí viene
Anda a abrir”
(22).

Mi Madre es otro poema que se caracteriza por la relación asimétrica entre el hablante (encarnado por una madre) y su hijo. Relación que Matías Rivas lleva al extremo:

“¿Acaso no te da vergüenza dejar sola a tu madre?
No me ocultes la verdad en tus calzoncillos sucios
Dónde irán a terminar tus llegadas con hambre en la madrugada
No te criamos para ver cómo nos roes los tobillos
Te hicimos con tu padre mirando una porno”
(23).

Matías Rivas cambia la temática en la segunda parte ―Un Amor Contemporáneo―, así los poemas centran su temple, principalmente, en el amor. En Mi buda se da cuenta de este tema desde la perspectiva del padre: “en cambio, lo que a mí me toca es aprender a escucharte / como si fueras un buda” (43). En Un amor contemporáneo y en otros poemas como El pretendiente, Matías Rivas desarrolla personajes que con sus discursos evidencian perspectivas y puntos de vista propios.

Pero esta división temática del libro también se advierte en la escritura. En este sentido, creo que la singularidad de Un muerto equivocado está en que (de)muestra el uso de dos estructuras poéticas que se corresponden con los niveles temáticos ya nombrados.
La estructura de la primera parte puede ser caracterizada de la siguiente manera: cada verso se inicia con mayúscula, el uso de la coma está condicionado, ya que se utiliza dentro del verso pero nunca al final.
En la segunda parte, la estructura poética consiste en que cada estrofa demuestra un comportamiento de párrafo narrativo cortado en lugares específicos.
De tal manera, Un muerto equivocado es también un laboratorio de escritura poética porque Matías Rivas nos muestra dos modos de construcción poética desarrollados a profundidad junto a la construcción de diversos discursos poéticos.
Estamos, sin duda, ante un libro que explota la multiplicidad de hablantes, de discursos, de perspectivas y modos de vida, que explota, y que enseña, soterradamente, dos maneras de disponer un poema. La edición de Ediciones Tácitas a estas alturas no sorprende, la calidad y simpleza de sus libros y lo representativo de su catálogo corroboran y respaldan años de trabajo que también se evidencian en Un muerto equivocado de Matías Rivas.

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