24 septiembre, 2012

[Ysypó-Paraguay-Rembó de Cristino Bogado: El tembo regenerativo de la poética prístina]. Por Christian Kent

Cristino Bogado es un poeta, narrador y ensayista paraguayo (Asunción, 1967). Poeta del “poro'unhol”, es un activo representante de la movida literaria asunceña a través de la editorial "Jakembó" o las cartoneras "Felicita" y "La kancha ava de kournikova". "Ysipó-Paraguay-Rembó" es un largo poema escrito en los intersticios del idioma castellano, los que detecta con novedad, para dibujar otra especie de lenguaje para la poesía y, de paso, como explica Christian Kent más abajo, re-encontrarse con el guaraní desde los márgenes de la ciudad.
Continúa leyendo el artículo escrito por el también poeta paraguayo Christian Kent (Asunción, 1983). 


Ysypó-paraguay-rembó de Cristino Bogado: El tembo regenerativo de la poética prístina

Los idiomas autóctonos sudamericanos (guarani, mapudungun, aymara, kichua, etc.) se encuentran con una serie de obstáculos en el territorio de una supuesta “nueva poesía”. En primer lugar, porque son susceptibles de ser percibidos como una mercancía lingüística exótica o una suerte de “panda idiomático” al que se alimenta pacientemente con hojitas de bambú y se le ruega que coja para subsistir en un mundo de lenguas indoeuropeas predominantes.
En las traducciones, más que en los casos de idiomas menos distantes, se generan profundos abismos de sentido... Como claro ejemplo de esto, aparece en mi memoria el ejemplar bilingüe de “Ayvu i” del poeta guaraní Brígido Bogado, en que la versión castellana es un notable fracaso. Para que, finalmente, emerja la construcción de un paraíso perdido, un pretérito mágico-selvícola que configura una imagen arquetípica, estática y pseudo-auténtica de la identidad paraguaya.
Pero también hay otro problema que no es menor. La poesía guaranítica, tanto la culta como la popular, muy pocas veces detiene su preocupación en los contenidos semánticos originales del idioma (salvo en casos de escritores indígenas y otras raras excepciones); con suerte alcanzan a ser pálidas alegorías de una mitología inventada por Narciso R.Colmán en “Ñande Ypy Kuera” ("Nuestros Antepasados") o epopeyas que como bien menciona Cristino Bogado, el poeta que es el motivo principal de este texto:

            “reúnen en un mismo cuerpo en una misma figura los dos
lados de la belleza:
            cantar y conquistar
                                                (…)

            su homero es el Mariscal el Mariscal es su goethe
            sus poetas héroes cantan sus propias conquistas cantos".

Mi creciente interés por la poesía de Cristino Bogado, que en un comienzo no era más que un entusiasmo por su arrollador despliegue barroco, tiene que ver especialmente con el haber encontrado una manera de incorporar valores poéticos-místicos-vitales de un idioma que sigue vivo entre nosotros los paraguayos frente a la realidad “posmoderna”, según él la considera. En la orfandad de un mundo universal “oficial- monopolista-kapitalista-humanófobo-pro-quotizado”, el desafío del poeta es re-escribir el mundo, chamanizarlo desde su sabida clandestinidad. En este sentido, la intromisión de una mitología o cosmogonía guaranítica en el mundo posmoderno, funciona en la dirección contraria del lloriqueo pasivo y nostálgico del pasado eterno de la selva, es el jopara, la mezcla y la clandestinidad tratando de encontrar una otra habitancia ritual y poetizada.
Cuando le pregunto a Cristino por SMS de dónde viene “la tribu de los fumadores Klandé” me responde: “Sale dl spiritu kland n dnd prefiero habitar”. Y eso es lo que me interesa de la obra de Bogado, no su curiosidad idiomática, ni su cosmopolitismo “mbya”, sino la (re)invención de un lenguaje para poder coexistir desde un territorio ritual-sacrificial y poético con el mundo de los ayurakarés (“cuellos torcidos” en castellano).

Ysypó-paraguay-rembó

El Ysypó es una liana que crece en los montes de Paraguay y todavía, quién sabe por qué, en algunos yuyales o patios de la capital. Su alcance simbólico en este poema tiene varias posibles significaciones; la más explícita es su semejanza fisionómica con el “rembó” o falo o pija, sobre todo con la pija del Kurupí, duende de la fecundidad que se enlazaba su enorme verga por el torso. El Ysypó es la verga de Paraguay, plantea el título. ¿Y que tiene de especial? El Ysypó, además de tener propiedades propiciatorias de la sexualidad según la medicina tradicional paraguaya, tiene la milagrosa capacidad de regenerarse; “es indestructible como el ysypó-kurupí-rembó tradicional / fértil en las artes de la lagartija”. Este fenómeno convierte al Ysypó en una metáfora sostenible y sostenida para la poética de Bogado. En tanto que cualquier intento por destruir el Ysypó –como símbolo de una nueva fertilidad escritural– termina en su constante (re)generación o (re)invención.
En otras palabras, en su fragmentación y en su mutilación radica su mayor fuerza fecundadora. Así es como Cristino abandona los anales de la lengua guaranítica para reencontrarla en su destrucción, en su ruina, en su penosa convivencia con la actualidad que relega “lo otro” a espacios marginales, regenerándose para volver a nombrar/fertilizar al mundo en clandestina, maleducada y ritual-antropofágica convivencia con los valores del neoliberalismo imperante.
Desde el primer verso aparece “La secta de los fumadores Clandé”, una curiosa tribu que vuelve a aparecer en el curso del resto del poema. El acto de fumar es un ejemplo paradigmático del vaciamiento del mundo de sus valores primigenios. El humo que era la “cerrazón lacrimosa de la tatina auroral” o la referencia más concreta de la neblina que “in illo tempore” origina la palabra creadora (“ñee poty tenondé”) se convierte en “mero humo para sus pipas de pezuña de jurumi”. La secta de los fumadores clandé rescata el humo desde sus ruinas semánticas (“de tabaco transgénico suele instilar historia del ysypo paraguay”), el espacio de lo sagrado es el espacio de lo clandestino, de lo “underground” y la posibilidad de devolver los sentidos al humo, a la palabra, al mundo, quedan relegados al único templo posible: la marginalidad. El "tatachiná" es una cerrazón lacrimosa, un esoterismo nostálgico, pero también es parte del proyecto sagrado-fecundatorio del poema:

“purga sacrificial propiciatoria humo-lustral
de la fecundación del avatiju (1) cosecha primaveral”

Los fumadores clandés aparecen como seres delirantes, legendarios, esotéricos, antropófagos con “nostalgia de asadito de ñato” frente a sus principales antagonistas en la configuración del espacio poético, los “ajurakaré posmoderno poscapitalista neoimperial”. Los fumadores clandé son los nuevos salvajes que intervienen en el mundo para invertir los roles pretéritos, ya no existe una misión civilizatoria sino la mucho más noble tarea de “barbarizar el primer mundo”. A veces presentándose como la más maravillosa violencia político-linguística contra toda la mierda flotante y otras veces como una victoria sagrada/profana/klandé sobre esa misma cagada:

“Elevarse sobre el esplendor posmoderno en forma de
yaguarete”.

Pero la gran victoria poética de Bogado tiene que ver, sigo creyéndolo, con el haber encontrado la forma más sincera de sacudirse el pudor de nuestros antiguos símbolos intocables, trayéndolos al presente del idioma, al jopara más frenético, a la posmodernidad más caótica y solitaria, donde Ian Curtis es Mozart y conviven sin fricción los poetas imperdibles en el camino a la Verdad: “Alma Mahler Marianne Faithful Linda McCartney Blondie Courtney Love La-Joven-Maká-que vislumbre-sobre-calle-Palma”. Y no puede expresarlo mejor este poema que se enreda en el enredo, que se despliega como un enorme monstruo de referencias, idiomas, símbolos, imágenes, mitologías e invenciones, al decir simplemente:

“La secta de los fumadores clandé
ama en el presente la vitalidad del pasado”.

Como reciente lector de Cristino Bogado creo identificar en esta idea una dirección para la poética joven paraguaya, en tanto que supera esa casi aristotélica referencia a los “poetas guaraní”, “poetas bilingues” o “poetas en castellano” o lo que sea. Bogado es el poeta del “poro'unhol” (“Poro'u” es “tener sexo” en guaraní, poro'uñol es un neologismo que Bogado utiliza para denominar su escritura), el poeta de la cópula desmedida de signos y realidades lingüísticas que durante siglos convivieron en el mutuo rechazo, y de esa cópula sale un terrible niño mutante con una todavía más terrible misión “mbyadánica” de darle nombre a lo que todavía no tiene, es decir, la realidad. Desde la clandestinidad, desde el Kentucky transgénico y pegándole a los “ayurakaré” con macanas en la nuca, la doble tarea poética de crear un universo posible y despertar (matar) a los dormidos que “Han conspirado en la pira de sus sueños”, es el comienzo de una poética que supera al poeta para convertirse en sí misma en un lenguaje.

Nota
(1) El “ju”, palabra guaranítica para amarillo, aparece constantemente en el poema por ser símbolo de lo sagrado; del sol, del maíz.
*Fotos de Cristino B. por Gavril Alon.


Christian Kent (Asunción, 1983). Poeta. Estudió Literatura en la Universidad de Chile. Es autor de “Lieutenant” (La Calle Passy 061 / Felicita, 2011) y “Trampero” (La cancha ava de Kournikova, 2012). Mantiene inédito el libro “Ñembo biografía del Conde Orloff”. Más artículos de Christian Kent
 



Más información sobre "Ysipó-Paraguay-Rembó" de Cristino Bogado en La Calle Passy 061 Ediciones.

1 comentario:

kurubeta dijo...

gavril alon es el fotógrafo de las imágenes del autor del libro de poesía!