06 julio, 2008

[Higiene de Ernesto González Barnert.] Por Víctor Quezada.

Higiene. Extracto de portada

Ernesto González Barnert (Temuco, 1978). Publicó el poemario La coartada de los dragones por el camino pequeño (Ediciones Pewma, 2000); además de Higiene (Ediciones del Temple, 2008). Textos suyos han sido recogidos por diversas antologías y revistas, además de otros soportes. Participó del taller de poesía de la Fundación Neruda (2007). Realiza desde algún tiempo una serie de entrevistas a poetas jóvenes y contemporáneos para Letras.s5.


Un no a este ejercicio.

Pudiera ser esta la poética que atraviesa en sus dos conjuntos a Higiene de Ernesto González Barnert: la épica de un “no a este ejercicio”; allí donde las referencias al escritor y su situación de fracaso (social) emergen en la familiaridad que le representa este ejercicio de la scripción: ese gesto por el que la mano toma una herramienta, la apoya sobre una superficie, y traza formas regulares, recurrentes, rítmicas (-Barthes: Variaciones sobre la escritura). Además de venir (ese gesto) pretendidamente anunciando la limpieza que finalmente lo realice, es más, anunciando la limpieza de una realización distintiva.
¿No connotaría tal realización sino el despego, la chatura, el vacío de la scripción (el gesto mismo) frente a la escritura ensalzada y, por tanto, demorada: en un pasado que no puede más que demorar su realización en la obra cumbre, el trasunto del genio de los tiempos (añádase un prefijo)modernos, así como la demora de la familiaridad misma del acto de escribir?

La tentativa de espaciamiento -de relación del yo con el otro, del adentro con un afuera, pues hay claramente una puesta en relación en este querer figurar al escritor en tanto persona que inscribe-, viene a develar una inconsistencia o discontinuidad al parecer general a la escritura (delimitemos y digamos aquí, artística) del todo intencionada: pues, la familiaridad -al ser envuelta en el acto repetitivo de la scripción- se muestra como la ausencia de la fuerza que (ingenuamente) pudiéramos decir le sirve de origen; entonces, no sería ya tal poética sino la actualización de un tópico o conjunto de motivos suficientes (la escritura como fracaso y, seguido, la puesta en abismo como argumento y elemento constructor: la lectura de un arte poética en crisis, como escribiera muy a propósito César Cabello), y esto en dos sentidos:
-El lugar simple y la consecución de su trayecto ya explícitos en un antes de la escritura, su origen. Todo en relación transversal a una ideología de la imagen del escritor en la sociedad: se ejercita en poesía viniendo a insecto / entre cuatro paredes; imagen esta, pública y publicitaria como finalizada, siendo no necesario el acto de escribir sino su imagen, que en sí misma ya contiene un después a manera de cosmética.
-Y en segundo lugar, esta actualización tópica, trata de legalizarse a través de la relación con una de las tradiciones de la poesía chilena (monumentalizada –léase, demorada- en la figura de Enrique Lihn: Labró su derrota (…) absorbiendo por una pajita / la sombra de quien respira / entre un poema y otro) a manera de un intento de verosimilitud genérica: intento tan caro al escritor joven como al niño que aprende a hablar y no hace más que destruir en parte la sintaxis en su esfuerzo por reconstituir las tonterías del lenguaje doméstico, a decir del mismo Lihn en Autobiografía de una escritura. Cuestión que, en otros términos, puede entenderse, también, como la posible variación de un lenguaje compartido (-Kermode: El sentido de un final) que posibilita la legibilidad de cada nuevo producto.
Como vemos, estos dos sentidos de la actualización tópica (imagen y verosimilitud de esa imagen) actuarían de manera complementaria: primero, tratando de vincular una imagen con un imaginario (una metáfora con un esquema metafórico); y, segundo, dentro de las relaciones intertextuales que basan este libro, revistiendo del disfraz de huésped a la escritura: como ese pajarito / que llaman “vecino” / y que vive del rinoceronte / indiferente, / pero lleno de atención. Pues la relación capital en Higiene es con la literatura, con el lenguaje a fin de cuentas.
El gesto del escritor en la sociedad, por lo tanto, emerge desde y por lo literario en un trasunto que pretende (pero esto pareciera no ser más que una pretensión) hablarnos de la idea mayor de tradición a través del canon, desplegando el movimiento ya gastado de la marginalidad que tiende a un centro ficticio e incaracterizable en términos de centro.

Y esta honestidad no me salva de nada.
.............González Barnert. La coartada de los dragones...

Pero también hay la sinceridad, el espacio o la apertura hacia lo irregular, cuestión que me ha sido arduo de comprender y que no llegué a pensar sino al leer el primer libro de Ernesto González Barnert, La coartada de los dragones por el camino pequeño. Si hubiera que buscar el nudo del asunto, el tema principal, el ‘de qué se trata’ el libro tan buscado en crítica por el lector salteado (Macedonio Fernández), pudiera decir que se trata de la sinceridad, de la bondad, de un sujeto que teme aislarse de su círculo familiar y alienarse en un ejercicio que se presenta vacío si no encuentra ese mismo seno en lo que escribe. Habla de lo irregular, la inadecuación entre ficción y vida, su discontinuidad. Y son sin duda los versos donde tal irregularidad se manifiesta, los que alcanzan el patetismo que intenta escribirse, la bondad que teme perderse y cierta angustia.

No está demás tal vez o quizás sí este apartado lleno de palabras poco críticas, impropias de un metalenguaje. (El metalenguaje: incuestionable, pues asegura un conocimiento en el acto que significa sobrenombrar el mundo, o su posibilidad dada en el establecimiento de criterios que nos permitan mentar la realidad. Y cuestionable, también, como posibilidad de conocimiento, una vez reconocido el carácter condicional de toda figuración metalingüística que dice sus límites propios: se podrá hablar de lo que es si es que ha sido, de lo que será si es que ya es. -Ver: Sobre la lectura, el reflejo.) Pues hay una difícil tarea, la de reconocer en la base de todo acercamiento crítico la ingenuidad de la palabra como imagen no ideológica: imposible en términos del mundo o del todo como fundamento de un fenómeno o suceso. Descubrir el resto, la irregularidad que se confunde con una verdad que excede el valor veritativo, impropio, como todos sabemos, de la literatura.

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3 comentarios:

Ernesto González Barnert dijo...

Gracias, estaba pa la cagá hoy, así encerrado en la pieza. Y de pronto esto. Gracias por la generosidad y la ternura. Por la atención. "Cada día me doy cuenta de lo poco que tengo, y la profundidad de mi vacío no iguala sino la paciencia que dedico a contemplarlo."

Juan Manuel Silva Barandica dijo...

¿Cómo se hace cargo el texto, libro o conjunto de poemas que diseñan o diseñarán un sistema de obra, del problema que señalas como inclusivo o de intromisión a un fantasmal centro canónico? ¿Hay tal centro más allá de temores, ignorancias y malas lecturas? ¿De dónde podrá venir esa "Higiene" que busca posicionarse en una sala de hospital lleno de máquinas y trazas que mantienen vivos hasta a quienes son ya polvo?

Otra cosa, si la "Higiene" propuesta como un discurso aseverativo, -dogmático sin dogma, y que busca ser poética en la carencia de poemas o materia- es una toma de posición en el ámbito nacional de la poesía, ¿sólo dialoga con Lihn? ¿Podríamos pensar acaso una historia de la poesía chilena más que como un nudoso tejido que suspende esas asfixias, nutriéndose de ellas? Creo que si. Además, creo que hay que empezar a pensar en un plurilingüismo vago y hecho de carencias, en el que, nuevamente ahora, el lector acaba nutriéndose de gestos que no entiende o que sólo entiende por ese fantasma que es la globalización. Aun así, pienso que nos quedamos cortos, no por ignorancia, sino por dejar de considerar aquello que se busca olvidar, aquello que se excluye, digamos, toda esa "mala poesía" que nuestros críticos dejan de juzgar y que rodea y sazona la existencia de la GRAN POESÍA.

gloria dunkler dijo...

Bien por mi amigo Ernesto, un poeta serio, una poesia con sangre y tripas, como pocas.
A tu salud por Higiene, un ejercico que tuve el gusto de conocer antes de ser publicado y del cual oi algunos borradores de borradores.
Abrazos fraternales,
Gloria Dünkler