18 febrero, 2014

["Un incendio de cárcel a la deriva": Bomba Bencina de Juan Carreño]. Por Eduardo Farías Ascencio

Eduardo Farías A. nos escribe sobre Bomba Bencina (Das Kapital, 2012) del poeta Juan Carreño.

"Un incendio de cárcel a la deriva": Bomba Bencina de Juan Carreño

Juan Carreño con Bomba Bencina (Das Kapital Ediciones, 2012) se ha transformado en una de las escrituras más particulares de la poesía chilena actual. A simple vista, lo anterior radica en la incorporación del registro inculto informal del habla chilena, tanto en locuciones específicas: "jileh culiao" (15); como en expresiones culturales: "nunca la hiciste tomando tapsín" (15). Esta característica del libro es controversial, sobre todo cuando nos preguntamos por la posición que el autor ocupa respecto de este registro de habla: por una parte, este gesto escritural puede ser visto como el aprovechamiento cultural y literario de esa otra realidad que se representa o, por otra, como un compromiso con esa sección de la sociedad relegada a la pobreza: "que soy siempre / el de la media maldita aspirante al mínimo" (29) o "Somos todos un incendio de cárcel. Somos el disparo de Violeta en su cabeza. Un ahorcado" (38).
Bomba Bencina se sostiene como un interesante objeto cultural, justamente, por la representación, real o ficticia, y por la apropiación que realiza del lenguaje de los estratos bajos. Francisco Martinovich plantea: "Lo que en el poemario aparece como una diversidad de personajes, es un esfuerzo por incorporar en la unidad del libro a las distintas voces que componen la realidad que se pretende presentar y que al mismo tiempo constituye el gesto de vanguardia y rebeldía que define la escritura de Bomba Bencina: todas las voces son la voz de un hablante, pero ninguna es propiamente suya". Tal diversidad, aunque presente, me parece ficticia pues este poemario va hacia el encuentro de una forma de hablar, hacia un prototipo del pobre.
Nos preguntamos: ¿sólo basta la representación lingüística del otro para la construcción del poema o debe existir un compromiso político e ideológico del autor con lo representado? Desde mi perspectiva, Bomba Bencina se centra sólo en la representación lingüística y contextual del otro pero sin problematizarla, sin cuestionarla. Entonces, ¿dónde se posiciona realmente Juan Carreño? He aquí lo interesante, ya que, según mi modo de ver, Carreño se instala precisamente en el discurso del otro.
Un procedimiento ejemplar, en este sentido, es el de la cita. Esta forma de escritura poética alcanza su máxima expresión en la transcripción de una grabación del incendio de la cárcel de San Miguel ocurrida el 8 de Diciembre de 2010 y el poema “DICE (Dispositivos Colectivos de Enunciación)”. Creo que el recurso de la cita en este proyecto poético pretende incorporar la voz del poeta como parte integrante de esas otras voces.
Bomba Bencina nos hace mirar una realidad que ha estado oculta o que, en la mirada ofrecida por los medios de comunicación masiva, ha sido vaciada de ideología. Bomba Bencina se inscribe en esta problemática del presente y lo realiza no a través de la mirada de un hablante lírico unitario, sino que por medio de la apropiación y visualización de la voz de un otro que existe en el reverso del discurso mediático:
usted sabe que no vamos a terminar
viendo el mundo por la ventana de la micro
[...] usted sabe
que en cualquier momento me voy a la chucha
y le reviento la casa
pa que trabaje con esquirlas
y se haga cagar las manos
en esconder con sangre su cara (33).

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