13 abril, 2008

[MATRIA de Antonio Silva: hacia la producción de un espacio, una tentativa] Por Víctor Quezada.

Matria. Extracto de portada

Antonio Silva, nació en San Bernardo en 1970, poeta chileno, ha publicado tres libros de poesía: Andrógino (1996); Analfabeta (2000) y Matria (2008), actualmente prepara la publicación de un cuarto volumen de poesía titulado BOCA.




¿Qué involucra la producción de un espacio? Dado un lugar que sirva de referencia - lugar múltiple: lingüístico, político, social, estético, literario, genérico, transversalmente real-, la posibilidad del espacio otro se conjuga desde las relaciones que lo hacen posible: lo real reconocido como límite donde se sitúa su emergencia, desde donde emerge la desconfianza que tanto preocupó en su tiempo a Enrique Lihn: ilegítimo de por sí tal topos.
Un atisbo, entonces, la imaginación de lo excesivo y la presencia de la carencia que le sirve de basamento, nos presenta la MATRIA de Antonio Silva, en tanto toda figuración viene a reconocerse en la tensión que dibuja la dualidad de carencia y exceso en lo establecido: He inventado una patria para los despatriados, / mi pequeña ítaca, mi futura lengua / Para el ignoto fulgor que vibra en ventanas tapiadas, / Para el hechizo que una mujer despliega en la finitud de las tiendas / Para la carcajada cesante en la fugacidad de un atardecer alcohólico / en un tempo áfono y afásico (…) Para tu cabeza india / Ramera Amancebada de sol Azteca / Ona Maya Zapoteca araucanita / Quechua Aimará Naguatl.
Es este, un espacio que intenta hacerse en el diferimiento de los lugares que le sirven de referencia, en relación a los cuales se define y re-semantiza a través del libro (ver H. Hernández): puesto que ese lugar es tópico en la medida en que la poesía comienza allí donde se reconoce la mentada conciencia del pasado; cuestión que equivale a decir que la matria se actualiza como tematización de la utopía hacia la heterotopía en la idea de una revolución que produzca algún esquema que explique la realidad; el hacer propios esos lugares establecidos es la forma desde donde emerge la matria, desentrañando sus tensiones y sus crisis.
La apropiación, así, de la violencia que se imprime en la nominación del homosexual, la mujer y la pobreza (ver P. Espinosa): devenir indistinto de una retórica que identifica a los seres simples y vulgares, los heterosexuales; encuentra en la androginia la alegoría heterotópica del re-patriado: significante que abordado (no) vacía su adjetivación represiva y halla el camino de su estetización: De la mano van los invertidos / Al encuentro de matarifes, lumpenaje y soldados / Al encuentro de mi canto / Al encuentro de un plumaje abanical / Locos y tristes los maricas / Condenamente alegres / Indeciblemente bellos, bellos.

Es MATRIA de Antonio Silva un libro que despliega la dinámica de los discursos del límite y su retórica para, en las huellas de sus pliegues, situarse como un libro, aunque previsiblemente distinto, destellante de lecturas que no alcanzan a limitarlo en su inteligencia.

Matria

.................................la ópera fue ensayada día y noche, una pieza
.................................sentimental para los comensales
.................................una pequeña ventanita de cholguán y visillo
.................................color muerto permite al lector fisgonear –y por
.................................qué no reír de la india travestida de selva lírica.


Yo no elegí el operático decorado de la cordillera
pero
pinté de sal y rosa los Andes
para contemplar en él, el blancor de una patria,
Me vestí con los atavíos de mi madre.
Me saqué los ojos para nombrar
Edipa santificada de coronas
En la ceguera vi a la india que cuelga de mis vértebras,
loca que ejercita en mapuñol
........el celular corro de las soledades.

¿Cómo comprender el pajaral canto de tu boca en el níveo anonimato de las palabras?

¿A quién preguntarle por el sur o el norte?

He inventado una patria para los despatriados,
........mi pequeña ítaca, mi futura lengua
Para el ignoto fulgor que vibra en ventanas tapiadas,
Para el hechizo que una mujer despliega en la finitud de las tiendas
Para la carcajada cesante en la fugacidad de un atardecer alcohólico
en un tempo áfano y afásico
Para el cuenco donde las cosas caen y,
donde cada sentido riza la concavidad de un cuerpo
Para la pequeña distancia de tus huesos
que imita un futuro día blanco Blanco
de mi memoria
Para el espejal gesto de tu mano
en la trenza de la selva
Para la disposición de lo bello;
el oxígeno de tu boca sobre
el pelaje de mis dedos
Para tu cabeza india

Ramera Amancebada de sol Azteca
Ona Maya Zapoteca araucanita
Quechua Aimará Naguatl
De sangre mi vestido jamás americana
..................Huk Indiapa Minueto
...............Trompanne Gapachacun Tzay Ichisaj Selvapita Uchkunkaj

1 comentario:

rocio dijo...

pega antonio silva, ¿no tienes el libro digitalizado?