30 mayo, 2007

[Las Enseñanzas de la Odisea] por Juan Santander

LAS ENSEÑANZAS DE LA ODISEA

Canto III: Concerniente a la navegación hacia Pilo



Un viejo no es más que una vulgar piltrafa,

un abrigo harapiento sobre un palo, a menos

que dé palmas y cada vez con más fuerza el alma

cante por cada harapo de su mortal atuendo;

no hay escuela de canto: sirve allí de enseñanza

la magnificencia propia de los monumentos;

y por lo tanto yo los mares he surcado

hasta llegar a la santa ciudad de Bizancio.

W. B. Yeats.



El día recién comienza y se ve el litoral. Telémaco pisa por primera vez otra tierra mientras negros toros son entregados al dios que sacude la tierra. Una multitud participa en aquel acto; nueve grupos de quinientos hombres, con nueve toros cada grupo. Las entrañas estaban comidas, quemaban los muslos / para el dios, cuando aquellos llegaron. Plegada la vela, / atracaron la nave y saltaron a tierra los hombres . La misión de los jóvenes marinos y la diosa es preguntar por el camino del borrado Ulises. Telémaco comienza a sentir la vergüenza de inquirir al gerenio guiador de corceles. La diosa lo vuelve a animar, para esta vez dirigirse a Néstor, un trozo de la historia de su padre.

Esta embajada es necesaria para el aventurero incipiente. El viejo Néstor es el testimonio que terminará de inflamar a Telémaco en su búsqueda y hará florecer su cartografía. Esto para que Telémaco, al ver su primer mapa, halle trazado en él, poco a poco, pero de abrupto modo, el derrotero de su padre. La palabra de Atenea transfigurada cede lugar a este primer traslado, trazado, y entrevista con un Héroe. "no nos trae un asunto común, sino propio: he venido / rastreando noticias de un padre glorioso, de Ulises / el divino, aquel gran sufridor, del que cuentan que antaño / combatiendo a tu lado arrasó la ciudad de los teucros." La hechura del viaje de Telémaco, entendido como escuela y mapa [1] del que va a ser héroe, y por tanto, navegante, comienza en esta asamblea. La heroicidad en La Odisea está estrechamente vinculada con la itinerancia. En el caso de Ulises, ser un héroe en su sitio nuevamente. En Penélope, ser tejedora y destejedora, esa extaña forma de buscar a su esposo y a la vez, diferir su destino. En Telémaco, forjar a través del vagar, el mapa del padre y de los héroes que asolaron Troya y, así, el propio: su nombradía.

No es Néstor gerenio la escuela por la que Telémaco surcó los mares. El discurso del héroe no aporta nuevos datos relevantes a este orden del joven que he llamado mapa. El relato de Néstor es el de la vuelta de Agamenón, su muerte y la venganza del joven Orestes. Es este relato como una tela ya pintada, que Néstor sólo desenrolla ante el joven Telémaco, por mostrarle cómo un hijo debe agenciarse la honra de su padre: ¡Bienhadado el varón que perece si deja algún hijo / como aquel que el desquite tomó de la muerte paterna / en Egisto, el traidor que matara su padre glorioso! Este famoso desquite puede trazar en Telémaco una responsabilidad frente a ascendencia, no un camino ni un testimonio del padre perdido. Lo dicho por Néstor no es una enseñanza. Él mismo es la enseñanza frente a los ojos del héroe en formación. Es la magnificencia propia de un monumento, con una heroicidad estática, frente al proceso de búsqueda de Telémaco, que comienza a advertir su ascendencia no con una venganza, sino vagando por los mismos mares y tierras que su padre. Pisístrato, hijo de Néstor, guiará a Telémaco hacia Esparta... No hay escuela de canto.



Notas

[1] No soy muy caro a las etimologías, sin embargo mappa: tela, permite relacionar las ansiedades de una familia (piénsese en Penélope y en el propio Ulises, aún fuera de escena) aunada por la experiencia del viaje y de su inscripción. Mappa mundi: El mapa del mundo posee una asombrosa condición: ubicación, testimonio y perdición de los viajeros.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que, junto a lo expuesto con bonhomía por el gentil David Villagrán, es el trabajo con más exactitud de conceptos que he visto en esta página. Además entono loores por tan noblre conscupicencia de amor intelectual, y vesania cordial.

Sursum Cordax!

MARKOS QUISBERT dijo...

me ha interesado mucho el artìculo, en general mantienen un interès renovado de los clàsicos, con mas tiempo leerè lo demàs del blog, saludos.

MARKOS QUISBERT dijo...

saludos, buen blog, y artìculo, me es muy convincente , Telèmaco igual me recuerda a ese poema de Kavafis del viaje. Saludos

Markos